Con motivo del Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela, incluido el Ciberacoso, celebrado ayer, jueves 5 de noviembre, en el Liceo Sorolla hemos querido poner el foco en la importancia del bienestar emocional, la convivencia y el cuidado mutuo como pilares fundamentales de la educación.

Para conocer de cerca cómo trabajamos en este ámbito, hemos entrevistado a Francisco y María Jesús, coordinadores de Bienestar del Liceo Sorolla, quienes nos han explicado cómo abordamos la prevención del acoso escolar, acompañamos a nuestros alumnos y fomentamos una convivencia basada en el respeto y la confianza.

El bienestar, una parte esencial de la educación

Para ambos, que un alumno se sienta bien en el colegio significa que encuentre un entorno en el que pueda sentirse respetado, aceptado y acompañado.

«Que sepa que tiene personas a su alrededor en las que puede confiar, que le escuchan y que están ahí cuando las necesite, es decir, que no está solo/a», destacan, poniendo de relieve el papel fundamental del bienestar emocional en el proceso educativo.

Prevenir desde el respeto y la convivencia

La prevención del acoso escolar es una responsabilidad compartida por toda la comunidad educativa y un trabajo que se construye cada día. Desde Convivencia se desarrollan talleres sobre respeto, empatía, inclusión y buen trato, al tiempo que se presta especial atención a espacios como los patios y los comedores, donde la presencia del personal del colegio contribuye a cuidar las relaciones entre compañeros.

Escuchar, acompañar y actuar

Cuando se detecta una posible situación de acoso, la prioridad es escuchar y proteger al alumno. A partir de ahí, se activan los procedimientos establecidos, se recoge información mediante entrevistas individuales y otras herramientas de detección, y se realiza un seguimiento de los estudiantes implicados. Este acompañamiento también incluye a quienes han causado el daño, ayudándoles a comprender las consecuencias de sus comportamientos y a asumir la responsabilidad de reparar.

Las familias desempeñan igualmente un papel fundamental. La comunicación fluida y la confianza entre el colegio y el entorno familiar permiten detectar preocupaciones y acompañar mejor a los alumnos. Por ello, Francisco y María Jesús recomiendan escuchar con tranquilidad ante cualquier dificultad y ponerse en contacto con el colegio para compartir aquello que pueda preocuparles.

Pedir ayuda también es cuidar

Otro aspecto esencial es enseñar a los alumnos a pedir ayuda y a no mirar hacia otro lado cuando un compañero lo está pasando mal. Pedir ayuda no es chivarse, sino una forma de cuidar a los demás y contribuir a que las situaciones puedan abordarse a tiempo. Acudir a un adulto de confianza, no participar en burlas y apoyar a quien lo necesita son gestos que pueden marcar una gran diferencia.

Un compromiso de toda la comunidad

Al finalizar la entrevista, nuestros coordinadores de Bienestar comparten un mensaje que resume el sentido de este compromiso: todos tenemos la responsabilidad de contribuir a que el colegio sea un lugar mejor, donde cada persona se sienta segura, respetada y feliz.

Y lo recuerdan con una reflexión especialmente significativa: «No tenemos que ser amigos/as de todo el mundo, pero sí tenemos la obligación de respetarnos». Porque nuestras palabras, nuestras bromas y nuestros comportamientos pueden afectar mucho más de lo que imaginamos.

En el Liceo Sorolla seguimos trabajando cada día para que el respeto, la confianza y el cuidado mutuo formen parte de nuestra convivencia, y para que cada alumno sepa que, en nuestro colegio, nunca está solo.