10 pautas para educar a un adolescente

Es inevitable. Nuestro pequeño, sin darnos cuenta, ya es adolescente. Un día nos cruzamos con la vecina y nos dice “Hoy he visto a tu hija, ¡Qué guapa está! Casi no la reconozco…” y aunque a nosotros se nos llena el alma de orgullo, pronto nos entra el miedo: “está creciendo demasiado deprisa… ¿Sabré guiarle en esta nueva etapa?”.

La adolescencia es una edad difícil, no solo para los padres, también para los niños. Viven todo con una intensidad agotadora, son hormonas a flor de piel. Empiezan a conocer el mundo adulto, y nosotros pasamos de ser los capitanes de su vida a ver el partido desde el banquillo.

No solo nos preocupamos por cómo son ellos, nosotros también nos hacemos preguntas: ¿Soy un padre controlador? ¿Escucho realmente a mi hijo? ¿Permito que sus opiniones y gustos difieran de los míos?

¿Cómo guiar a un adolescente?

  1. Ser cercano. El adolescente confiará más en las personas sinceras, humanas y humildes. Si admitimos nuestros propios fallos y les decimos que aún siendo adultos nosotros seguimos esforzándonos por mejorar nuestra conducta, no dudará en seguir nuestro ejemplo.
  1. ¡Yo a tu edad…! Seamos realistas, nosotros a su edad también sufrimos la misma metamorfosis y nuestros padres pasaron por el mismo dilema que nosotros. Por ello lo preferible es no compararse, sino compartir con ellos anécdotas de nuestra adolescencia.
  1. Los cambios de humor. Con tanto cambio hormonal, es normal que nuestros hijos estén más irascibles. Sin embargo, es un error ponernos a su nivel con una actitud desafiante. Hay que saber controlar la situación y transmitirles autocontrol y firmeza.
  1. Nada le parece justo. Empiezan a ser más críticos con su situación, y tienen innumerables quejas. Deben aprender a escuchar con respeto y a discutir con razones, sin menospreciar ni descalificar, y nadie mejor que nosotros para dar ejemplo.
  1. ¿Qué dirán sus amigos?: un adolescente tiene un gran sentido del ridículo. Además, es muy susceptible, por ello es conveniente evitar corregirle en público, delatarle o criticarle. Mejor hacerlo de forma sosegada y en privado.
  1. Forjar hábitos positivos: Ordenar su habitación y asumir ciertas responsabilidades del hogar es importante, pero también hacer amigos, aprender a organizar su tiempo libre e incluso ver la televisión de forma crítica y selectiva.
  1. Habla con ellos de cualquier cosa: procura guiarle pero respetando su intimidad. También con temas que pronto empezarán a conocer como son el alcohol, las relaciones íntimas, los desmanes de los fines de semana… Infórmate e infórmale.
  1. Ver lo positivo: Los adolescentes son enérgicos, considerados, idealistas y tienen un gran interés por lo que es justo y correcto. Es importante potenciar esos aspectos, que les ayudarán a madurar y a definir su personalidad.
  1. Les queremos por encima de todo: Todas las pautas que queremos marcarles son porque nos importa su felicidad presente y futura. Debemos transmitirles que precisamente por eso les ayudamos a ser dueños de sí mismos, para lo que deben tener disciplina y voluntad.
  1. Espera siempre lo mejor de tu hij@: la confianza es un sentimiento contagioso. Si confías en ellos, ellos confiarán en ti. Siendo un buen ejemplo para ellos, conseguiremos que se conviertan en personas maduras, fuertes, cariñosas, respetuosas, con seguridad en sí mismas y fuerza de voluntad.