La Neurodidáctica será la mayor revolución que viva la enseñanza. La educación debe adaptarse a la forma natural del cerebro de aprender y, por primera, vez contamos con estudios que nos muestran el camino a seguir.

 

Cuanto más sabemos del cerebro, mejor es el diseño de la lecciones, programas de estudios y proyectos educativos de los colegios. Numerosas universidades por todo el mundo conducen estudios para identificar patrones neuronales que ayuden a los alumnos a aprender más rápido y con menos esfuerzo. Entre las principales conclusiones obtenidas hasta la fecha destacan que, el cerebro es social y necesita movimiento.

La metodología de aprendizaje, la arquitectura y el modelo de enseñanza son tres variables clave dentro de la neurodidáctica. En lo que se refiere a las metodologías, el aprendizaje cooperativo es posiblemente la que mejor se adapta a la forma natural del cerebro de aprender gracias a sus estructuras de trabajo dinámicas. El aprendizaje por proyectos, Flipped Classroom o la gameficacion destacan también por generar mayor implicación y participación del alumnado.

Los entornos de aprendizaje van cobrando más importancia con el paso de los años. En Estados Unidos, la Academia de Neurociencias para el Estudio de la Arquitectura reúne a arquitectos y neurocientíficos que investigan tres áreas esenciales que influyen en el rendimiento de los alumnos: la luz, la temperatura y el ruido.

En lo que respecta al modelo de enseñanza, seguimos un modelo basado en la industrialización, que responde a unos objetivos de alfabetización que poco tienen que ver con las necesidades sociales actuales. El modelo actual propone entre cinco y siete módulos diarios, o clases, de 50 minutos. Francisco Mora, experto en Neuroeducación, propone fraccionar las lecciones y reducir sustancialmente la carga de contenido “nuevo” que transmitimos a nuestros alumnos.

 

“Más vale asistir a 50 clases de 10 minutos que a 10 clases de 50 minutos. En la práctica, puesto que esos formatos no se van a modificar de forma inminente, los profesores deben romper cada 15 minutos con un elemento disruptor: una anécdota sobre un investigador, una pregunta, un vídeo que plantee un tema distinto”
Francisco Mora, Universidad Complutense de Madrid

 

El otro factor esencial que destaca Mora es la importancia de las emociones en el proceso de aprendizaje. Las emociones sirven para almacenar y recordar de una forma más efectiva. La característica más importante de nuestro cerebro es plasticidad. Nuestro cerebro va cambiando con las experiencias que vivimos. Ramón y Cajal decía, “todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”. De ahí la importancia de que el aprendizaje sea significativo y de entender la relación entre las emociones y la memoria.

Otras variables fundamentales que podemos mejorar en los colegios son el ejercicio físico, la práctica continua de competencias y habilidades, la introducción del juego en las lecciones y proyectos, o desollar las habilidades artísticas.

Además de trabajar en esta línea desde hace 10 años con nuestro proyecto Aprendizaje 10.0, el Liceo Sorolla es pionero en el estudio y aplicación de la neurociencia al proceso de enseñanza-aprendizaje. Hace 4 años participamos en un estudio de la UCM (Universidad Complutense de Madrid). Este proyecto, conocido como HERA, introdujo cuatro variables que mejoraron significativamente los niveles atencionales, de concentración y funciones ejecutivas de los alumnos a partir de cuatro variables: Hidratación – Equilibrio – Respiración – Atención.

Nuestro objetivo en los próximos años es seguir introduciendo novedades que mejoren el proceso de aprendizaje de los alumnos, basándonos en los estudios que se publiquen sobre neurodidáctica. La educación vive un fantástico proceso de transformación y nosotros queremos formar parte de él.